Reflexión como futuro profesor
El trabajo de profesor es uno de los
trabajos más bonitos que existen, ser parte activa e intervenir en el proceso
de enseñanza aprendizaje de las generaciones futuras, tener la oportunidad de
transmitir tus conocimientos a los alumnos, participar en la evolución
educativa de los adolescentes, puede ser muy gratificante. Sin embargo, también
puede resultar muy frustrante si no se obtienen los resultados deseados. Es una
profesión que requiere un constante reciclaje, es una profesión que exige a los
profesores conocer, entender y compartir en gran medida el mundo de los
alumnos, solamente de este modo podremos llegar a entenderles y podremos
proporcionarles una educación desde una perspectiva significativa que les
resulte de interés. Si no nos actualizamos y si no nos reciclamos, lo que
implica una dedicación y una formación constante a lo largo de toda nuestra
vida laboral, no conseguiremos resultados positivos lo que no solo derivará en
un trabajo mal desarrollado, sino que además puede llevarnos a la frustración
nuestra, y la del alumnado.
El papel del profesor moderno debería
ser el de crear alumnas autónomas, que aprendan a aprender, estudiantes partícipes
de su propio aprendizaje, capaces de resolver problemas mediante los
conocimientos adquiridos, con el objetivo de proporcionar una educación
significativa. Un alumnado con la capacidad para utilizar el conocimiento para
identificar preguntas y extraer conclusiones basadas en pruebas para entender y
poder tomar decisiones sobre el mundo que nos rodea (OCDE, 2003).
En el reto de alcanzar estos objetivos
es vital el papel del docente. La tarea de docente implica un trabajo activo y
heterogéneo, implica un nuevo reto cada día, lo que supone un aprendizaje
constante de los docentes mientras desarrollan su trabajo. Un aprendizaje que
abarca desde un mayor conocimiento de la materia, un mayor conocimiento de los
recursos didácticos, una mayor capacidad comunicativa y de relación con el
alumnado, una mayor comprensión de los problemas relativos tanto al aprendizaje
como a la convivencia, y una mayor experiencia en poner solución a dichos
problemas.
Un profesor experto dispone de un amplio
conocimiento didáctico del contenido y de las alternativas en el aula que
podrán aplicar según el contexto personal, social y cultural de cada clase.
Ello les permite conocer las dificultades de aprendizaje de cada tema,
estimular y motivar el aprendizaje de sus alumnos y desplegar un conjunto de
estrategias y trucos del oficio dirigidas a facilitar el aprendizaje de sus
estudiantes.
Para los profesores expertos lo
fundamental es el aprendizaje de los estudiantes y con ese fin se centran sus
clases y sus métodos de enseñanza. Saben que para que se de dicho aprendizaje,
tienen que conectar con el alumnado manteniendo un clima constructivo, activo,
participativo y significativo que motive a los estudiantes, un aprendizaje en
contacto con la realidad que rodea a los alumnos. Estos profesores, por su
experiencia, saben diagnosticar las dificultades del aprendizaje de los
alumnos, los dirigen activamente y mantienen el control de la clase por medio
de actividades. Realizan clases cíclicas relacionando los temas y los
conocimientos previos, son multidisciplinares y correlacionan los contenidos
con cuanto nos rodea dotando de significado a los conocimientos. Tienen métodos
variados de enseñanza, prefieren las explicaciones sencillas, saben centrar los
conceptos importantes y son capaces de proporcionar muchos ejemplos, analogías
y otras formas de representación del contenido. (Mercader Ros, 2018).
Pero para que un profesor llegue a ser
un buen profesor no basta con que tenga un buen dominio de la materia, debe
haber recibido una buena educación en lo relativo a técnicas pedagógicas,
didácticas y disciplinares y además debe disponer de un amplio conocimiento
sobre el desarrollo y la psicología del alumnado y sobre las realidades
sociales. Se hace necesario por tanto una buena formación de los futuros
docentes en materia didáctica, pedagógica y psicológica que garantice su buena
labor en el aula y fuera de ella enseñando, guiando y motivando al alumnado.
Y aquí, como quien comienza una ascensión alpina, empieza mi andadura en el mundo docente.
Comentarios
Publicar un comentario