Nuestra tarea como docentes del presente


Nuestra tarea como docentes del presente


Tradicionalmente se ha enfocado la enseñanza como el proceso en el que el docente expone directamente al alumnado unos contenidos elaborados tal como éste debe aprenderlos y replicarlos en los exámenes. Este concepto, sin embargo, está desactualizado y supone un contrasentido en la sociedad actual de la información y de las tecnologías. Como futuros profesores nuestro trabajo deberá ir más allá de la enseñanza de unos contenidos de forma memorística, debemos dotar a dichos contenidos de significado, debemos hacerlos atractivos para el alumnado integrándolos en el mundo real en el que viven y sienten. Actualmente la posibilidad de informarse es infinita y se han ampliado mucho los medios mediante los cuales los alumnos pueden recibir la información y el conocimiento. Los profesores nos enfrentamos ante un nuevo paradigma. Deberemos enseñar al alumnado a aprender a buscar, valorar, seleccionar y procesar la información. Deberemos guiar al alumno para que aprenda a cómo emplear toda esa información, a que aprenda qué hacer con todos esos conocimientos. Este aprendizaje significativo no debe centrarse en el volumen de conocimiento que puede reproducir el alumno, sino en el modo en el que relaciona, utiliza o aplica los conocimientos para el análisis y resolución de problemas.

Así pues, nuestra tarea como futuros profesores será la de crear estudiantes que aprendan a aprender. Estudiantes autónomos, críticos, partícipes y conscientes de su propio aprendizaje, capaces de resolver problemas mediante los conocimientos adquiridos, alumnos que perciban la educación recibida como significativa y funcional.
Si nos centramos en la enseñanza en ciencias aún se entiende más la incoherencia del anacrónico concepto de enseñanza aprendizaje basado en la capacidad memorística del alumnado. La ciencia, en cualquiera de sus disciplinas, requiere el desarrollo de una serie de competencias relacionadas con la capacidad para utilizar el conocimiento científico, identificar preguntas y extraer conclusiones basadas en pruebas para entender y poder tomar decisiones.

Un alumno formado y alfabetizado en ciencias de la Biología y Geología, debe aprender significativamente los conceptos, modelos y teorías básicas de estas disciplinas. Debe poder establecer relaciones entre las mismas. Debe poder emplear dichos conceptos para describir, explicar o predecir fenómenos. Debe poder emplear dichos conocimientos para analizar problemas, elaborar hipótesis, diseñar procesos de contraste y proponer soluciones. Debe saber buscar y seleccionar fuentes de información relevantes. Debe ser consciente de cómo se elabora el conocimiento científico, y del objetivo y la gran importancia de dicho conocimiento. Además, un alumnado alfabetizado en Ciencias de la Tierra debe entender la importancia del mundo que nos rodea y su conservación. Debe entender su funcionamiento. Debe comprender lo importante que es el conocimiento del mismo para poder ayudar a conservarlo y para poder elaborar predicciones en base al conocimiento científico. Por otro lado, un alumnado competente en estas materias, debe ser autónomo a la hora de elegir las opciones que se presentan a diario. Debe ser capaz de implicarse en debates públicos relacionados con la ciencia y la tecnología. Debe poder leer artículos sobre ciencia y participar en debates sociales sobre la validez de sus conclusiones. Debe poder identificar los temas científicos que determinan las decisiones políticas y expresar posiciones informadas científica y tecnológicamente. Debe poder valorar la calidad de la información científica basándose en la fuente de la que procede y los métodos utilizados para generarla. Debe ser capaz de valorar los argumentos que se derivan de los hechos establecidos y llegar a conclusiones. (Bybee, 1997).

Con la intención de alcanzar este objetivo de crear alumnas alfabetizadas en ciencias, el profesor debe, en la medida de lo posible, implementar una metodología participativa que dote a los conocimientos de significado. Debe favorecer la creación de un reto cognitivo donde el alumno deberá poder encontrar, filtrar seleccionar y extraer la información adecuada de fuentes de información fiables para, junto con sus conocimientos previos, relacionarlos, utilizarlos y aplicarlos para afrontar el proyecto y resolver los problemas planteados. Es su mayor o menor capacidad para manejar adecuadamente la información lo que hace a una persona experta en una disciplina. (Pedrinaci, E. 2013).

Las estrategias planteadas para favorecer la motivación y el interés de los alumnos se han de abordar según tres momentos diferenciados durante la situación educativa (antes, durante y después). El momento antes se corresponde con el diseño educativo elaborado por el profesor para su posterior implementación en clase. El momento durante se refiere con el desarrollo de la clase y con la puesta en práctica del diseño educativo. El momento después se identifica con la evaluación final y con la reflexión conjunta del proceso de enseñanza aprendizaje que permitirá corregir errores y afrontar nuevas metas. A nosotros, como alumnos en prácticas, nos corresponderá la participación en el diseño educativo, así como su implementación en clase, pero en ningún caso influiremos en la evaluación final. (Mercader Ros, 2018).

La forma más eficaz de promover el interés por el conocimiento científico y de impulsar la motivación en el aula es dotando de significado a la materia enseñada y haciendo al alumnado partícipe del proceso de enseñanza aprendizaje, haciéndole responsable de su propio conocimiento. Se trata de dotar de dinamismo y heterogeneidad al proceso de enseñanza mediante actividades activas, diversas y participativas. Así pues, se pueden desarrollar trabajos prácticos de aula o laboratorio, trabajos de campo en los que predomina el enfoque investigador. Trabajos en equipo, debates basados en la argumentación para consensuar conclusiones basadas en argumentos y pruebas, actividades de reflexión y expresión de los conocimientos de las alumnas y alumnos, actividades de búsqueda de información, procesamiento de datos empíricos, actividades de elaboración de planes, elaboración de mapas conceptuales, la reflexión evaluativa sobre los procesos desarrollados, el desarrollo de actividades en las que los alumnos aplican los aprendizajes en nuevos contextos, actividades de debate en la que los alumnos toman papeles de los diferentes factores implicados (stakeholders), etc.

Dentro de estas estrategias educativas que se implementarán en el desarrollo de la clase con el objetivo de educar alumnas autónomas, críticas y conscientes de su aprendizaje, se fomentará el modelo pedagógico de Aula Invertida. Se empleará el tiempo de clase en el desarrollo de procesos cognitivos de mayor complejidad que favorezcan un aprendizaje significativo. La clase será un espacio grupal de aprendizaje dinámico, interactivo y transversal, en el que el profesor guíe a los estudiantes en la aplicación de conceptos y en su participación creativa con el contenido del curso, mientras que las alumnas intervienen de forma activa haciéndose partícipes de su aprendizaje y del de sus compañeras.

Además, para el desarrollo de las actividades expuestas, los docentes promoverán el aprendizaje colaborativo mediante el desarrollo de técnicas activas como el “Puzzle de Aronson”. Los alumnos se hacen responsables de generar el conocimiento necesario para abordar con éxito el objetivo que nos hemos planteado.

Para llevar a cabo algunas de las actividades expuestas, los docentes podremos emplear técnicas pedagógicas alejadas del tradicional mando directo, como pueda ser el descubrimiento guiado o la resolución de problemas. Mediante el descubrimiento guiado, la profesora implica cognitivamente al alumnado que varían sus roles. La alumna deberá ir dando solución a los problemas planteados mediante la guía de la profesora. De este modo se hace a las alumnas partícipes de su propio aprendizaje mediante el uso de los recursos tecnológicos y de otro tipo para recibir la información de forma autónoma. Mediante la técnica de resolución de problemas, las alumnas aplicarán los conocimientos previos para afrontar problemas reales. De este modo percibirán los conocimientos como significativos y aplicables en el mundo que les rodea. Percibirá la verdadera importancia de los mismos y su significación.

Otra estrategia pedagógica a implementar que ayuda a promover el interés y la significación de la materia es el aprendizaje basado en proyectos. Se trata de una estrategia de aprendizaje en la que las alumnas se enfrentan a un proyecto que deben desarrollar. Se fundamenta en la utilización de proyectos auténticos y realistas, basados ​​en una cuestión, tarea o problema altamente motivador y envolvente, relacionados directamente al contexto de la profesión, mediante el cual los alumnos desarrollan competencias en un enfoque colaborativo en busca de soluciones. Mediante estos trabajos, los alumnos aplican y contextualizan los aprendizajes en nuevos contextos. Esta metodología aporta significación a la materia y permite a las alumnas aplicar sus conocimientos para afrontar un proyecto realista, relacionado con el mundo que viven, de manera que sienten la verdadera motivación y la verdadera importancia de los conocimientos que están adquiriendo.





El papel del docente implica un exigente trabajo de formación y renovación continua. Se parece en ese sentido al trabajo del alpinista.

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